En medio de la aguda crisis política y económica que sacude Bolivia, el expresidente Evo Morales lanzó un fuerte desafío al actual mandatario Rodrigo Paz Bamón desde el corazón del trópico cochabambino. “Que venga al trópico, le voy a enseñar a gobernar”, afirmó Morales durante un acto masivo con dirigentes cocaleros y movimientos sociales, en una declaración que ya incendia las redes y profundiza la brecha entre el MAS y el gobierno actual.
El líder del MAS y principal figura de las seis federaciones del trópico criticó duramente la gestión de Paz, a quien acusa de no entender la realidad de las regiones productoras y de haber profundizado la crisis con medidas que afectan directamente a los sectores populares. “También le enseñaremos a gobernar”, añadió Morales, invitándolo a debatir sobre los problemas sociales de la región, el rol de la coca, la economía y las movilizaciones que paralizan varios puntos del país. El exmandatario aseguró que solo con un retorno a las políticas de su gestión se podrá pacificar Bolivia y salir de la emergencia.
El desafío se produce en un contexto de alta tensión: bloqueos persistentes, escasez de combustibles, protestas en El Alto y otras regiones, y una economía golpeada que según analistas registra inflación y caída de reservas. Morales, desde su bastión en el Chapare, ha intensificado su rol opositor, posicionándose como alternativa ante lo que califica de “desgobierno”. Fuentes cercanas al MAS indicaron que el mensaje busca presionar por elecciones anticipadas o un cambio de rumbo radical.
Por su parte, el presidente Rodrigo Paz aún no ha respondido públicamente al reto, pero voceros del gobierno lo calificaron como “provocación innecesaria” que distrae de los esfuerzos por estabilizar el país. “Bolivia necesita unidad, no desafíos personales”, señaló un alto funcionario del Ejecutivo en declaraciones a Unitel. Mientras tanto, analistas políticos ven en estas declaraciones un intento de Morales por reagrupar sus bases de cara a posibles comicios.
El trópico de Cochabamba sigue siendo el epicentro simbólico del evismo, donde Morales mantiene fuerte influencia entre cocaleros y movimientos sociales. Este nuevo capítulo de la pugna política ocurre mientras organizaciones internacionales observan con preocupación la estabilidad del país. La polarización crece y, con ella, la incertidumbre sobre el futuro inmediato de Bolivia.
//