Los días de protestas y bloqueos en las principales rutas del país dejaron al descubierto la fragilidad del sistema de abastecimiento boliviano.
En los mercados paceños, la carne de pollo se convirtió en un lujo: el kilo llegó a costar hasta Bs 32 y un pollo entero se vendió en Bs 80 en algunos puestos, según reportes de comerciantes y medios locales.
En contraste, en Santa Cruz, principal productor avícola, el mismo producto se remata a Bs 16 el kilo debido a la sobreoferta y la imposibilidad de transportarlo hacia el occidente.
Omar Castro, presidente de la Asociación Nacional de Avicultores, alertó sobre las graves consecuencias: “Esto está causando un desabastecimiento de pollo principalmente en la ciudad de La Paz y los precios se disparan. El sector registra pérdidas millonarias superiores a Bs 35 millones por los bloqueos”.
Los avicultores cruceños, que producen millones de pollos semanales, vieron cómo sus galpones se llenaban sin poder distribuir, obligando a remates desesperados.
En La Paz y El Alto, los ganchos de los mercados amanecieron con escasez. Comerciantes recurrieron al puente aéreo para traer miles de kilos desde Santa Cruz, pero los sobrecostos de flete elevaron aún más los precios.
“Antes lo vendíamos a Bs 24-27 el kilo, ahora la gente ya no puede comprar con normalidad”, lamentó una vendedora del mercado La Garita de Lima consultada por Unitel.
El Gobierno distribuyó algunos lotes de emergencia, pero no fue suficiente para normalizar el mercado.
Esta disparidad geográfica no solo afecta el bolsillo de las familias paceñas, que ven encarecida su canasta básica, sino que hunde económicamente a los productores del oriente. Analistas advierten que si persisten las interrupciones logísticas, otros productos como carne de res, huevos y verduras podrían seguir el mismo camino.
Mientras tanto, las familias bolivianas pagan el precio más alto de la inestabilidad: unos por escasez y otros por sobreproducción sin salida.
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