Un doble homicidio a sangre fría conmociona a la ciudad fronteriza de Cobija. Los cuerpos de Breno Oliveira Tessinari de Sousa y Carlos Eduardo Amaral Brizola, ambos de 25 años y estudiantes de Medicina, fueron hallados acribillados la mañana del jueves 14 de mayo en la colonia El Castañal, cerca de la Hacienda Florestania.
Según informes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), las víctimas presentaban múltiples impactos de bala y yacían junto a un vehículo Volkswagen blanco con placa brasileña (QTB0B20) que también registraba decenas de perforaciones de proyectiles.
Se descartó el robo como móvil, ya que conservaban sus pertenencias.
El caso cobra mayor relevancia porque Breno es hijo del exconcejal brasileño Mauristelio “Teio” Tessinari de Sousa, quien hace apenas una semana fue condenado en Rio Branco a seis años y nueve meses de prisión por el asesinato de Antônio Deuzimar Santiago da Silva, un ganadero de 49 años baleado en 2022 cerca de la frontera.
La Fiscalía brasileña sostuvo que el crimen estuvo motivado por un supuesto robo de ganado.
“Los vecinos escucharon varias detonaciones durante la noche del miércoles, pero recién en la mañana se descubrió la escena”, relató el comandante departamental de Policía de Pando, Erland Monasterio.
Las autoridades bolivianas coordinan con Brasil para revisar antecedentes y posibles vínculos con organizaciones criminales.
Carlos Eduardo también tenía antecedentes por receptación de maquinaria robada.
Familiares de ambas víctimas llegaron rápidamente a Cobija para los trámites de repatriación de los cuerpos.
Este doble crimen revive las alertas sobre la violencia en la zona fronteriza Pando-Acre, donde operan redes de narcotráfico, robo de vehículos y ajustes de cuentas. Analistas consultados señalan que la cercanía temporal con la condena del padre hace presumir una venganza o mensaje directo.
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