En medio de un estricto dispositivo de seguridad con decenas de efectivos, ambulancia y cápsulas de protección, Tatiana Marset Alba fue trasladada de emergencia desde el Centro Penitenciario de Palmasola al Hospital San Juan de Dios.
Lo que más llamó la atención no fue solo el fuerte resguardo policial, sino un detalle humano y desconcertante: la joven de 22 años bajó de la ambulancia aferrada a un oso de peluche café, al que no soltó ni un instante mientras la trasladaban en silla de ruedas.
Imágenes y videos difundidos por medios como EL DEBER muestran a Tatiana visiblemente afectada, con suero en el brazo, chaleco antibalas y el peluche bajo el brazo izquierdo.
El traslado se activó tras reportes de un cuadro de salud agudo, inicialmente sospechoso de pancreatitis, aunque posteriormente se confirmó hepatitis tipo A que no requirió internación prolongada.
“Un detalle que llamó la atención de los presentes fue que la joven ingresó al centro hospitalario en una silla de ruedas, conectada a un suero y aferrada a un oso de peluche”, describieron reporteros en el lugar.
El operativo incluyó fuertes medidas de seguridad tanto en el penal como en el hospital, debido a los cargos que enfrenta por presuntos delitos de tráfico de armas y organización criminal.
El contraste entre el pesado despliegue policial —con armas largas y vehículos blindados— y la imagen de una joven abrazando un peluche generó miles de comentarios en redes.

Algunos lo ven como un gesto de vulnerabilidad de una muchacha de 22 años lejos de su familia; otros lo califican de extraño o incluso simbólico en el contexto de una causa de alto perfil internacional.
Tatiana retornó horas después a Palmasola, donde continuará su tratamiento bajo observación médica y custodia.

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