“La hija cóndor” vuela alto: la multipremiada película boliviana llega a salas de todo el país y conquista corazones

En las alturas de Totorani, un columpio se mece entre pasado y futuro. Clara, una adolescente que ayuda a su madre adoptiva como partera, canta en quechua rompiendo el silencio del valle.

Frente a ella, una vagoneta de música chicha abre sus puertas y una joven cholita la invita a soñar. Así comienza la transformación de “La hija cóndor”, el filme nacional que ya vuela en las salas comerciales de Bolivia tras una travesía triunfal por seis continentes.

La película, coproducción de Bolivia, Perú y Uruguay, escrita y dirigida por el cochabambino Álvaro Olmos Torrico, cuenta con actores naturales que transmiten una autenticidad conmovedora.

Marisol Vallejos Montaño interpreta a Clara, la joven que navega entre el campo y la ciudad en busca de su destino. María Magdalena Sanizo da vida a Ana Lindaura, la experimentada partera cuya sabiduría ancestral, heredada de su abuela, marca la trama con ternura y fuerza. “Estos personajes no actúan, viven frente a la cámara”, destacó Olmos en la premier.

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La noche del martes, la sala vibró con aplausos durante la premier nacional. La cinta, ovacionada en festivales como Málaga, La Habana, Toronto y Toulouse, acumula premios destacados: Biznaga de Plata a la Mejor Música para Cergio Prudencio y Marcelo Guerrero, y a la Mejor Interpretación Femenina de Reparto para Sanizo. Recientemente recibió también reconocimiento en el Aswan Women Film Festival de Egipto y un homenaje de la Cámara de Diputados de Bolivia.

“La hija cóndor” no solo es un viaje visual repleto de postales andinas —montañas, cielos limpios, casas de adobe—, sino un espejo de la dualidad boliviana: tradición versus sueños individuales, machismo silencioso versus cariño familiar, campo versus ciudad.

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La música es protagonista: cantos quechuas durante los partos, ritmos chichas del valle y una banda sonora que se convierte en manjar auditivo.

Totorani, con su vida monótona pero profunda, es otro personaje. La película confronta costumbres que atan —“La mujer siempre va a sufrir”—, pero también celebra el amor a la tierra y la resiliencia. Actores como Nely Huayta completan un elenco que respira realidad, en la tradición de Jorge Sanjinés.

Con casi dos horas de emociones puras, “La hija cóndor” invita al público boliviano a reencontrarse con sus raíces mientras sueña en grande. Ya está en cines: no se la pierda.

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