Abogada revela que cocalero Apaza sufría golpizas en Chonchocoro y exige examen forense

“No denuncie esto doctora, no voy a salir vivo de aquí”, clamó el dirigente cocalero César Apaza, en noviembre del año pasado, cuando fue trasladado de la cárcel de San Pedro a Chonchocoro y fue llevado a una celda a la que ingresaron un grupo de reos que le dieron la “bienvenida”, propinándole una feroz golpiza.

Ahora la defensora, Evelín Cossio, sospecha que él era sometido a golpes y maltratos constantes, por los que exige que le practiquen exámenes forenses. Denunció que a pesar de sufrir un Accidente Cerebro Vascular (ACV) que lo tiene recluido en el Hospital de Clínicas con medio cuerpo paralizado y sin poder hablar, los informes médicos señalan que no tiene nada y que pretenden volverlo a trasladar a la cárcel de Chonchocoro, “donde sin duda morirá”, dijo la jurista.

“El emergenciólogo, quien no tiene especialidad de neurología, tuvo la osadía de decir que una nueva tomografía advierte que no tiene nada

El emergenciólogo, quien no tiene especialidad de neurología, tuvo la osadía de decir que una nueva tomografía advierte que no tiene nada con relación a la anterior. Ingresó de forma brusca, lo apretó del cuello, lo obligó a sacar la lengua y abrir un ojo, situación a la que mi cliente no pudo responder, porque perdió movilidad en la mitad de su cuerpo del lado derecho. Ni siquiera ingiere alimentos. Solamente toma agua a través de una jeringa, y tampoco puede ir al baño por sus medios. En esa condición, el galeno dijo que está listo para retornar a Chonchocoro”, aseguró.

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La defensa pidió que se conforme una junta médica en la que participen dos peritos independientes, un neurólogo y un cirujano para que emitan un diagnóstico certero sobre la real situación de su salud. “El informe que nos dan es muy diferente al real, y llevarlo a la cárcel así sería poner en riesgo su vida, es matarlo. Querían trasladarlo anoche, e inmediatamente los custodios procedieron a enmanillado, y en esa condición está ahora”, sentenció.

Golpes y abusos

El dirigente Apaza fue secuestrado por policías el 21 de septiembre de la puerta de Adepcoca, en Villa Fátima. La audiencia cautelar que lo envió a la cárcel de San Pedro fue el 23 de septiembre. Estuvo algo más de un mes y en noviembre, a través de una resolución de Régimen Penitenciario, lo trasladan a Chonchocoro.

Fuentes de la cárcel de máxima seguridad informaron a este medio que muchas noches se escuchaban gritos de dolor en esa prisión, y que las víctimas eran precisamente los dirigentes cocaleros recluidos acusados por la quema del mercado paralelo ilegal de Villa El Carmen, el año pasado.

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“Nosotros exigimos que se hagan valoraciones forenses para determinar aquello, porque sospechamos que César Apaza era sometido a golpizas constantes y que posiblemente la condición de su salud hubiera sido provocada por ese motivo. Pero el fiscal se niega a emitir la orden”, dijo la abogada.

Relató que desde el momento de su aprehensión, el dirigente fue sometido a torturas por los ocho policías que lo detuvieron. “Tenía una luxación en la mano derecha, que estuvo por más de un mes hinchada, y tuvo que ser tratada por un reo naturista al interior del penal de San Pedro. Nunca permitieron que sea evaluado por un médico”.

En noviembre, cuando fue trasladado a Chonchocoro, “como recibimiento, lo encerraron en una de las celdas, y allí ingresaron tres internos que procedieron a golpearlo. Al día siguiente, cuando lo visité, esperé tres horas. Apenas me vio, el señor Apaza corrió y me abrazó en su afán de buscar protección. Ahí pude ver que presentaba contusiones en la cabeza”.

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La abogada le dijo que pediría valoración por un forense. “Con lágrimas en los ojos, desesperado, me pidió que no lo haga porque estaba amenazado. Lloraba y me aseguraba que dudaba que pueda salir con vida del penal. En otras visitas se quejaba de dolores de cabeza, aunque no me informó que lo hubieran vuelto a golpear, pero era evidente el dolor físico constante y creo que prefería callarse”.

Cossío complementó que “en el lado derecho, a la altura de la cadera, presenta una contusión abultada, se originó porque ahí lo habían pisado el día de su aprehensión. El hematoma no ha desaparecido hasta ahora y tiene una coloración violácea. Justamente es ese lado el que ahora no puede mover”.

Dentro de Chonchocoro, ingresó también en un cuadro depresivo profundo. “Todo esto ha llevado a su lamentable estado de salud actual. Insisto, exigimos que se le practiquen exámenes forenses, estamos convencidos que esos estudios demostrarán que mi cliente ha sido víctima de violaciones extremas en sus derechos humanos, y daños físicos irreversibles”, concluyó.

//El Deber

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